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Elena Crespo Vielva / 

Hands off! (¡quita las manos!)

IDENTIDAD

1.llave social: datos para reconocer oficialmente a una persona. (DNI)

2.llave personal: características propias del ser.

 

ADAPTACIÓN

1. capacidad de los seres humanos de cambiar sin perder la sensación de seguir siendo ellos mismos.

 

OPRESIÓN

1. situación de angustia, miedo y maltrato de la integridad física y moral.

 

 

 

  • Directores: Elena Crespo Vielva, Elena Crespo Vielva
  • Producción: Elena Crespo Vielva
  • Dirección Artística: Elena Crespo Vielva
  • Guión: Elena Crespo Vielva
  • Actores: Elena Crespo Vielva
  • Duración: 03:05
  • Géneros: Intriga, Social, Terror
  • Categoría: Cortos a concurso
  • Música: N/D
  • Sonido: N/D
  • Localizaciones: Madrid
  • Dispositivo: Cámara

2 comentarios en “Hands off! (¡quita las manos!)”

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  1. Misterio, angustia, desequilibrio, opresión, miedo…. Magnífica combinación de todos ellos en un corto revelador que nos narra ese lado oscuro inmerso en la sociedad humana, y que hace estragos en todos nosotros de una manera silenciosa y constante.
    Muy buenos planos y efectos , cambios de ritmo y velocidad; realmente uno se siente atrapado fluyendo a una pesadilla de la que no puede esperar controlar nunca nada.
    Enhorabuena, joven artista.

  2. Este corto no transmite una sensación agradable. No habla de amor, ni de desamor, ni de una situación cómica. Es un nudo en el estómago.
    No hay nada bonito en la opresión. Someter es arrancar la esencia del individuo y dejar un vacío interior, una ausencia de identidad.
    Podemos hablar de situaciones radicales comunes: la violencia de género, el bullying, el racismo… o de cualquier acto que nos haya hecho sentir dominados por otros.
    La llave para salir la tiene cada persona. Es lo que llamamos “yo”, nuestra identidad, donde reside nuestra fuerza. Al sacar la llave estamos diciendo: “yo estoy aquí”, “yo soy dueñ@ de mi mism@”.
    Entonces nuestra conciencia poco a poco va recuperando la estabilidad mental y retrocede hasta despertar de nuevo.
    Al final la angustia queda encerrada en el recuerdo. Se convierte en una interferencia que acaba formando parte del “yo” y deja de darnos miedo.